Durante años nos han repetido que la clave era poner el lado dorado o el lado plateado hacia el paciente.
Pero la evidencia disponible nos dice algo importante: la diferencia entre ambas caras es mínima.
El verdadero problema no suele estar en el color.
Está en no controlar bien cómo el paciente pierde calor:
✅ Convección: viento y aire en movimiento.
✅ Conducción: contacto con el suelo o superficies frías.
✅ Evaporación: humedad, sudor o ropa mojada.
✅ Radiación: pérdida de calor corporal al entorno.
Como suelo decir en mis cursos:
“Paciente en contacto con el suelo, paciente que sigue perdiendo calor.”
Cubrir por arriba no es suficiente si no aislamos por debajo.
Por eso, la manta térmica funciona mejor cuando forma parte de un empaquetamiento térmico por capas, conocido como técnica del burrito:
🟠 Fuente de calor si está disponible.
🟠 Capas aislantes que atrapen aire: ropa seca, mantas, sacos de dormir…
🟠 Sellado exterior con una o varias mantas térmicas para reducir viento y humedad.
Una manta térmica no es mágica.
Es una herramienta muy útil, pero solo si se usa correctamente.
Y un detalle importante:
☀️ En un golpe de calor, no debemos envolver al paciente. Puede utilizarse como toldo para reducir la radiación solar directa mientras se aplican medidas de enfriamiento.
En emergencias, no basta con tener material.
Hay que saber usarlo bien.
¿Cuántas veces hemos visto una manta térmica puesta, pero al paciente perdiendo calor por el suelo, el viento o la humedad?
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