14 mar. 2017

TIPOS Y CLASIFICACIÓN DE EMERGENCIAS


Siguiendo en la línea de colaboración de artículos de este blog, es un placer presentar este post del Dr. Hirschmugl, que gracias a alebat EDUCATION lo ha escrito en exclusiva para nuestros lectores y seguidores. Espero sea de vuestro agrado e interés, y aprovecho para dar las gracias a su autor

Habitualmente, cuando se hace referencia a la duración de una crisis, la comunidad humanitaria se refiere a crisis de inicio repentino versus crisis de aparición lenta, crisis complejas y crisis prolongadas. Las crisis de inicio repentino se caracterizan por un marcado impacto, que provoca graves alteraciones de los servicios y del orden establecido, pero disminuye gradualmente a medida que se establecen las condiciones de recuperación.






Ejemplos de Crisis en las que ha participado la UNDAC (Equipo de Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación en casos de Desastre) en los últimos años:
Great Floods Mozambique 2000; Earthquake Algeria 2003; Explosion Gerdec 2008; Fotos: Alois Hirschmugl
TIDAL BORE, China in 2002. Foto: (Tsunami.com)

          Las emergencias rápidas o repentinas suelen ser el resultado de fenómenos naturales repentinos como fuertes vientos, inundaciones, incendios forestales, deslizamientos de tierra, avalanchas, terremotos o erupciones volcánicas.
          El PMA distingue entre catástrofes "naturales" (terremotos, huracanes, inundaciones) y catástrofes provocadas por el hombre o "complejas" (por ejemplo, situaciones de conflicto repentino derivadas de diversos factores políticos) para las cuales no suele haber ningún aviso. Ejemplos: Haití 2010, Pakistán 2010, pero también Georgia 2008, Myanmar 2008, Indonesia 2006, etc.
          Los desastres de inicio repentino son raramente predecibles (terremotos), o tal vez algunos días/semanas antes para ciertos tipos (tormenta tropical, volcán, inundaciones). Las medidas de prevención, preparación y alerta temprana están mucho menos desarrolladas para este tipo de desastres.
          El impacto de los desastres repentinos provoca a menudo un daño generalizado a las infraestructuras, además de un gran desplazamiento de la población o evacuación de civiles, pero generalmente retornan rápido después del desastre, dejando un impacto inmediato en los medios de vida de las personas. Víctimas, desaparecidos, búsqueda y rescate, aumento de centros de salud.
   Las crisis de aparición lenta se caracterizan por su duración prolongada. Normalmente no se producen debido a un solo acontecimiento, sino que gradualmente, a lo largo del tiempo, se basan en una confluencia de diferentes causas.
 Las emergencias de aparición lenta incluyen las que resultan de la falta de cosechas debido a la sequía, la propagación de una plaga o enfermedad agrícola, o una situación política gradualmente deteriorada que conduce al conflicto. También se definen como desastres que necesitan un tiempo para producir condiciones de emergencia, por ejemplo, desastres naturales como la sequía o el deterioro socioeconómico, que normalmente van acompañados de signos de alerta temprana (PMA). La OCAH los define como aquellos que no emergen de un acontecimiento único y distinto, sino que emergen gradualmente a lo largo del tiempo, a menudo debido a una confluencia de diferentes acontecimientos (OCAH). Ejemplos: Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán, Mozambique, Sudáfrica, Sahel, etc.

Las crisis prolongadas se caracterizan por una continua erosión de los medios de subsistencia, los servicios y la capacidad para hacer frente al impacto de la crisis, que aumenta con el tiempo. A menudo, los términos crisis prolongada y crisis compleja se utilizan indistintamente. Son similares en el hecho de que ambos están basados en un número de acontecimientos diferentes,agravando su impacto en la población con el tiempo.
 Crisis prolongada: entornos en los que una proporción significativa de la población es extremadamente vulnerable a la muerte, la enfermedad y la interrupción de los medios de vida durante un período prolongado de tiempo. La gobernabilidad de estos entornos suele ser muy débil, ya que el Estado tiene una capacidad limitada para responder y mitigar las amenazas a la población o proporcionar niveles adecuados de protección (Macrae J, Harmer A). Ejemplos: Afganistán, Angola, Burundi, República Centroafricana, Chad, Congo, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Guinea, Haití, Iraq, Kenia, Liberia, Sierra Leona, Corea del Sur, Somalia, Sudán, Tayikistán, Uganda y Zimbabue (FAO, 2010).

Las crisis complejas a menudo implican mejorías y deterioros cíclicos y en muchos casos se deben a conflictos. Dependiendo de la intensidad y la dirección del conflicto, las necesidades de emergencia cambian, pero el impacto en la población aumenta gradualmente.
        Una crisis interna del Estado en la que la capacidad de sustentar los medios de vida está amenazada por factores principalmente políticos y, en particular, altos niveles de violencia (John Hopkins). El IASC las definió en 1994 como una crisis humanitaria en un país, una región o una sociedad donde hay un desmantelamiento total o considerable de la autoridad resultante de un conflicto interno o externo y que requiere una respuesta internacional que vaya más allá del mandato o la capacidad de un solo programa de un país  concreto de las Naciones Unidas.
          La ALNAP se refiere a una situación de complejos orígenes sociales, políticos y económicos que implica la ruptura de las estructuras estatales, la controvertida legitimidad de las autoridades de acogida, el abuso de los derechos humanos y posiblemente el conflicto armado que crea necesidades humanitarias. Ejemplos: Chad, Iraq, Siria, Darfur, Liberia, Sierra Leona, Yugoslavia, etc.
          El desarrollo de escenarios es posible de antemano (método de cadena de viabilidad). En algunos casos, se puede predecir o anticipar un gran movimiento demográfico (por ejemplo, si se sabe que un área estratégica en particular será frente de intensos combates).
          Debido a la naturaleza fluctuante de la crisis, los picos de violencia y desplazamiento o las poblaciones de difícil acceso, el impacto sobre las poblaciones es severo. El acceso al terrenoes limitado. Existen graves impedimentos políticos o relacionados con el conflicto para la prestación de asistencia; riesgos de seguridad altos y significativos para los trabajadores humanitarios en algunas áreas. Las operaciones internacionales y transfronterizas se ven afectadas por diferencias políticas.
          Conflictos recurrentes y pequeños conflictos. Focos de inseguridad, dificultad de acceso.
          Violencia generalizada y pérdida de vidas; desplazamientos masivos de personas; daño generalizado a sociedades y economías, violación de los derechos humanos. Muchas víctimas civiles y poblaciones asediadas o desplazadas; se produce un conflicto étnico, tribal o religioso interno, con atrocidades generalizadas contra los no combatientes.
          Incapacidad de las personas para llevar a cabo actividades sociales, políticas o económicas normales.
          La necesidad de una asistencia humanitaria de gran envergadura y multifacética.
          La autoridad política y los servicios públicos se deterioran o se desintegran completamente.
          Se producen movimientos masivos de poblaciónde personas que escapan de la violencia o buscan alimento.
          El caos conduce al colapso macroeconómico con desempleo masivo, devaluación de la moneda y tasas de crecimiento negativas del PNB.
La duración de las emergencias también está relacionada con el tipo de desencadenante (o amenaza) subyacente. Las crisis de inicio repentino son provocadas principalmente por desastres naturales como terremotos, inundaciones. Según la clasificación de EMDAT la categoría de desastre natural se divide en 5 subgrupos, que a su vez cubren 15 tipos de desastres y más de 30 subtipos. Los 5 subgrupos son: geofísicos, meteorológicos, hidrológicos, climatológicos, biológicos y extraterrestres. Sin embargo, los desastres naturales pueden desencadenar desastres de aparición lenta: las amenazas climáticas y biológicas, como la sequía o la plaga de langostas, pueden desencadenar desastres de aparición lenta con una gran repercusión en los medios de subsistencia, la salud, el acceso al agua y el saneamiento y, en última instancia, alteración de la cohesión social.
Me gustaría cerrar este post recalcando que aunque los desastres naturales son a menudo impredecibles, sin embargo su impacto ha sido estudiado durante muchos años, los patrones han sido identificados y las lecciones aprendidas. Ser capaz de estimar el impacto potencial del desastre y comprender sus factores agravantes es crucial no sólo en la prevención de desastres, sino también para una respuesta humanitaria rápida y efectiva.

Sobre el Autor: Dr. Hirschmugl

El Dr. Hirschmugl es General de Brigada, Asesor en Asuntos Legales y Humanitarios de las Fuerzas Armadas de Austria. Además, es Director Técnico de DMAT Consulting KG.
Su amplia formación y experiencia le califica como uno de los mayores expertos en gestión de desastres humanitarios.
En sus más de 38 años de servicio en el ejército austriaco ha ejercido diversas funciones y ocupado diferentes puestos relacionados con asuntos legales y económicos (derecho contractual, daños y perjuicios, desarrollo de negocio, finanzas, fiscal en casos de ofensas disciplinarias militares, etc.), desarrollo y coordinación de proyectos a nivel internacional, negociación y enlace con terceras partes, responsable del personal militar austriaco en diferentes misiones internacionales de mantenimiento de la Paz en el extranjero, responsable de asuntos logísticos y comunicaciones, coordinador de diferentes operaciones de asistencia humanitaria en casos de desastres naturales para la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas,  entre otras. También ha sido responsable de la preparación, desarrollo e impartición de postgrados oficiales de preparación para oficiales.
Desde 1999, es miembro del Equipo de Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación en casos de Desastre (UNDAC, por sus siglas en inglés) y del la Comisión de Expertos del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea.
Ha participado en numerosas misiones de la ONU y la UE, tales como: la misión de mantenimiento de la Paz en Chipre (1986), las misiones de asistencia humanitaria tras las inundaciones fluviales de Mozambique (2000), Bangladesh (2004) y Pakistán (2010), tras los terremotos en Argelia (2003), Irán (2004) e Indonesia (2006), el tsunami en el Sudeste Asiático (2005), la explosión de un depósito de municiones en Albania (2008), así como la explosión en una base naval que costó la destrucción de una central eléctrica en Chipre (2011). En 2014, junto con el Equipo de Respuesta ante Emergencias de la UNDAC, participó en una misión en los territorios ocupados en Palestina.
Es consultor independiente en casos de Gestión, Asesoría y Entrenamiento ante casos Desastres Naturales, así como profesor en diferentes instituciones. Desde 2006, desarrolla la mayor parte de su actividad en el Servicio de Protección Civil de la Unión Europea.
Como resultado, coopera en el desarrollo y preparación de diversos programas en el marco del Servicio Europeo de Protección Civil, tales como: el proyecto de Cooperación y Asistencia Técnica Europea (EUTAC), de Refugios Temporales de Emergencia (EURETS), el Equipo Europeo de Evacuación Médica Aérea (EURAMET), así como en PACES (preparación para el desarrollo y construcción de refugios de emergencia).
Es socio en el marco del Proyecto Espacial FP7 GEO-PICTURES (GMES y observación terrestre combinada con la captura de imágenes basadas en el posicionamiento y desarrollo de tecnologías de comunicación basadas en un sensor, con el objetivo de crear un servicio universal de rescate, emergencias y vigilancia). También es socio de los proyectos BEATLES (Tecnología BGAN Alphasat mejorada y espectro extendido de banda L), VISEO-FUSION (vídeo/imagen/sensor/EO-FUSION), el programa de seguridad FP7 SPARTACUS (Satellite Based Asset Tracking for SupportingEmergency Management in Crisis Operations), HORIZON 2020 GEO-VISION (GNSS EO, verificación de imagines y sensor de integración para la conexión de misiones operacionales críticas).
Bajo la presidencia del anterior Secretario General de la ONU, Kodi Annan, el Dr. Hirschmugl participó en la creación del Global Humanitarian Forum y en diversas misiones de cooperación cívico-militar.
Actualmente también participa en el proyecto OCHA de la ONU (Grupo Consultivo de Preparación y Reacción ante Emergencias) y en el Grupo Consultivo de Estándares de Coordinación Humanitaria Cívico-militares.

Es Master y Doctor en Derecho y ha publicado un manual sobre los aspectos jurídicos en operaciones de Paz, humanitarias y de gestión de operaciones de desastres.

7 mar. 2017

V JORNADAS DE EMERGENCIAS CIUDAD DE LINARES

Me complace compartir con ustedes la información , que me hacen llegar los compañeros de Unión de Técnicos de Emergencias Sanitarias de Andalucía UTESAN. Con esta edición ya van cinco jornadas organizadas por esta asociación andaluza, las cuales han tenido muy buenas críticas y acogida en ediciones anteriores. Como ya es habitual el protagonista de las mismas son los T.E.S. y para esta ocasión cuentan con un programa de ponencias y talleres muy atractivos para los asistentes. Apunta las fechas y haz tu inscripción para poder disfrutar de un entorno magnífico y un ambiente formidable entre compañeros y profesionales. Nos vemos en Linares



15 nov. 2016

ATENCIÓN INICIAL AL GRAN QUEMADO

El pasado 3 de septiembre tuve el placer de ser invitado como ponente a las VII JORNADAS NACIONALES TES que organizaron los compañeros de UTESLAR .
Estas jornadas se desarrollaron en Logroño, donde tuve la suerte de conocer entre otros,  al enfermero Javier Cerdán que también estaba de ponente. 
Su ponencia trataba sobre la Atención Inicial al Gran Quemado, un tema muy interesante y de un amplio contenido, el cual Javier ha querido compartir con los seguidores y amigos de este blog. 
Desde aquí quiero darle las gracias por dejarme publicar su presentación y espero os sea de gran ayuda. 

Me gustaría hacer una breve reseña sobre el autor:
Javier Cerdán García
Enfermero 061 La Rioja
8 años de experiencia profesional en Urgencias hospitalarias, 2 y 1/2 en Urgencias de Atención primaria y, hasta hoy, 2 años y 1/2 en el 061.
Vocal de SEMES La Rioja desde noviembre de 2013.


4 oct. 2016

INSEMINACIÓN ARTIFICIAL


La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida que consiste en colocar en el útero espermatozoides previamente seleccionados y elaborados en laboratorio.

Al año son 30.000 las mujeres que acuden a este tratamiento para poder tener hijos.
Fuente
La inseminación artificial puede llevarse a cabo con el semen de la pareja o de un donante.
La primera opción se recomienda a parejas con esterilidad de origen desconocido, en las que la mujer tiene problemas de ovulación o alteración del cuello uterino, o el varón presenta defectos en el semen a nivel de movilidad o concentración.
La inseminación a través de donante la suelen llevar a cabo para mujeres sin parejas o varones con mala calidad seminal, ausencia de espermatozoides o portadores de una enfermedad genética que no puede ser detectada en los embriones.

¿En qué consiste el tratamiento?

Se recoge una muestra de semen del hombre cuando ya se saben las causas por las cuales no se puede concebir.
El tratamiento comienza cuando la mujer vaya a empezar a ovular, puede elegir si desea realizar el ciclo de manera natural o artificial (mediante fármacos, con los cuales tiene posibilidades de producir más de un óvulo y quedar embarazada con más probabilidad).

A las dos semanas aproximadamente se acude al médico y se hace la prueba de embarazo. Es poca la posibilidad de quedar encinta a la primera inseminación, aunque no imposible. Normalmente tres inseminaciones es la media que necesita una mujer para quedar embarazada mediante este método.

El procedimiento no es nada complejo y consta de diferentes partes:

-Estimulación ovárica e inducción a la ovulación.
 Esta es necesaria para aumentar las posibilidades de que la inseminación sea un éxito, ya que de forma natural la mujer solo es productora de un folículo. Al estimular el ovario se producen más óvulos de forma natural.

-Preparación del semen.
Al seleccionar y concentrar los espermatozoides de mejor calidad y desechar los que no reúnan condiciones óptimas, se consigue obtener un semen de alta calidad y garantías para la inseminación.

-Inseminación.
Tras haberse inducido la ovulación se procede a realizar la inseminación. Este procedimiento no genera grandes molestias para la paciente, ya que son similares a las de una citología. 

Cabe a destacar que en nuestro país contamos con numerosos centros repartidos por todas las comunidades donde podemos acudir para realizar nuestro tratamiento de reproducción artificial, siempre contando con los mejores profesionales y resultados.



15 sept. 2016

RIESGO DE HIPOTERMIA EN TRAUMATIZADOS

Hace ya algún tiempo que quería abordar el tema de la hipotermia en traumatizados, aunque ya había hecho algún post al respecto. 
Para esta ocasión y siguiendo la línea de colaboración de este blog, pude contactar con la persona indicada para que escribiera sobre la hipotermia: para que de una forma clara, concisa y muy amena se pueda entender y asimilar el concepto de hipotermia. Para ello, es un placer contar en este blog con el post de Gonzalo de la Fuente. Antes de dar paso a la lectura, les dejo con una breve reseña sobre el autor para que puedan conocerlo un poco más. Espero disfruten y aprendan mucho de esta gran profesional.


Gonzalo de la Fuente es médico militar, especialista en nada (ya que buscarse la vida en lugares remotos y hostiles no se considera una especialidad). Lleva casi 25 años en el Ejército de Tierra, y aparte de su experiencia trabajando en el campo (literalmente), ha estado en misiones internacionales en Afganistán, Mauritania, Indonesia, Honduras y Nicaragua. También estuvo un año navegando. Y ha estado dos veces como médico en la Base Antártica Española “Gabriel de Castilla”, la última ha sido desde diciembre hasta marzo de 2016.







La hipotermia es conocida como “el asesino silencioso de la naturaleza”. Yo le pondría, además, otro apodo: la lesión invisible de todos los traumatizados. Acostumbrados a los rescates inmediatos y los tiempos de evacuación cortos del medio civilizado, nos es fácil ignorar la existencia de esta amenaza que se cierne de forma permanente sobre nuestros pacientes. Y sin embargo, siempre está ahí, incluso en verano. Los que se mueven por la montaña, el mar y otros lugares donde el rescate puede ser largo y penoso no se pueden permitir el lujo de ignorar al asesino silencioso.

La temperatura interna de nuestro cuerpo, necesaria para el funcionamiento de nuestros procesos metabólicos, está en torno a los 37ºC, con unos márgenes de seguridad francamente estrechos. A 38ºC ya tenemos fiebre y nos encontramos muy mal… con tres o cuatro grados más nuestra vida corre peligro. Por el otro lado, a 35ºC empezamos a tiritar de forma incontrolable, y de ahí para abajo empezamos poco a poco a perder la consciencia, y bajando de 32ºC el riesgo de fibrilación ventricular es cada vez mayor.

La calefacción del cuerpo humano tiene los mismos componentes que la de una casa cualquiera: existe una caldera (hígado para el calor constante, músculo esquelético para refuerzos puntuales), donde se quema un combustible (básicamente hidratos de carbono), unas conducciones y radiadores que llevan ese calor a todo el cuerpo (sistema cardiovascular) con su correspondiente bomba (corazón) y una cubierta aislante que impide la pérdida hacia el exterior (piel).

Si falla cualquiera de estas cosas, el calor se pierde y la hipotermia comienza su inexorable ataque. Así pues, cualquier traumatismo que inmovilice a una persona está inutilizando la caldera muscular. Si hay pérdida de sangre, con ella estará escapando el calor de nuestro cuerpo, al mismo tiempo que el sistema de distribución del calor perderá efectividad por escasez del líquido conductor. Las quemaduras destruirán nuestro aislante, la piel, y favorecerán que el calor escape de nuestro cuerpo como a través de una gran ventana abierta.

Con esto nos hacemos una idea de que todo traumatizado emprende de inmediato el camino de la hiportemia, por el mero hecho de haber sufrido un traumatismo. Y no sólo en invierno: recodemos que nuestra temperatura corporal es de unos 37ºC, y el medio que nos rodea casi nunca está por encima de esa cifra, incluso en verano. Una temperatura exterior de 32ºC, sin duda calurosa, supone para el traumatizado una pérdida progresiva de calor, hasta alcanzar esos 32º que son, dentro de nuestro cuerpo, una cifra peligrosamente baja.

Si a esto le añadimos que muy a menudo despojamos a la víctima de una parte de su ropa para atender a sus lesiones, estaremos contribuyendo aún más a esa pérdida. Si evacuamos a nuestra víctima en una ambulancia con aire acondicionado, seguramente lo estaremos empeorando aún más.

En resumen: debemos recordar que la persona que recogemos y transportamos siempre tiene, por definición, frío. Que este frío no es sólo una sensación molesta, sino que ejerce un efecto deletéreo sobre el estado del paciente. Que, en definitiva, siempre hay que abrigar al paciente, y más aún si ha perdido sangre o es un quemado. Y que a bordo de la ambulancia, si el personal sanitario no está sudando mientras trabaja, es que la temperatura del habitáculo está demasiado baja.


MANEJO DE LA HIPOTERMIA

Comencemos por aclarar un par de cosas: la primera es que no nos preocupa el frío (de hecho, el frío no existe), sino la pérdida del calor de nuestro cuerpo. La segunda, que la ropa no genera calor; lo único que genera calor es nuestro hígado y nuestros músculos, y la ropa lo único que hace es ayudar a impedir que escape.

Dicho esto, cualquier circunstancia que provoque que la temperatura central de nuestro cuerpo baje de 35ºC, se define como Hipotermia. La temperatura central (o temperatura core) no es la que medimos con un termómetro en la axila, sino la que mediríamos con un termómetro instalado en el centro del cuerpo, es decir, en el corazón o sus proximidades. Como la correlación de las distintas medidas de temperatura que podemos hacer desde fuera con esta temperatura central es siempre incierta, y como seguramente no tendremos a nuestra disposición el equipo necesario para medir la temperatura esofágica, no nos queda otro remedio que recurrir a Ricitos de Oro.


Ricitos de Oro no tenía aparatos de medir, ni sabía contar, pero eso no le impidió distinguir qué tazón estaba demasiado frío, cuál estaba demasiado caliente y cuál estaba bien de temperatura.
Ese mismo sistema nos será de gran utilidad en emergencias extrahospitalarias, donde solemos andar faltos de tiempo para contar y de aparatos de medir. Así podemos valorar la frecuencia cardíaca y respiratoria, la temperatura, el color de la piel e incluso la tensión arterial.

Ahora vamos a diagnosticar la Hipotermia

1º -HIPOTERMIA LEVE: 
Temperatura entre 32º y 35 ºC Rizitos de Oro sabe que la Tª es < 35ºC porque el paciente empieza a tiritar incontrolablemente

2º -HIPOTERMIA MODERADA:
Temperatura entre 28 y 32ºC. Rizitos ve que el paciente, a pesar del frío evidente, ha dejado de tiritar y está como borracho.

3º -HIPOTERMIA GRAVE: 
Temperatura < 28ºC. está inconsciente y es difícil saber si respira o no, o si le late el corazón. Aún así. si su torax y abdomen aún son flexibles, es muy posible que aún esté vivo.


Ahora prestemos atención a la tiritona, porque es el punto clave de nuestra actuación: el calor corporal se genera, como dijimos, mediante la quema de hidratos de carbono en el hígado. La actividad muscular general más calor, por el mismo procedimiento; por eso cuando hace frío nos conviene mantenernos en movimiento. La tiritona es un dispositivo de seguridad que se dispara cuando el termostato detecta que la temperatura ha bajado demasiado: los músculos se contraen solos, espasmódicamente, para producir calor adicional (¡Más madera!).


Así pues, entre los 35 y los 32ºC el cuerpo se está defendiendo, y si abrigamos bien al paciente conseguirá, poco a poco, remontar por sí mismo (por eso hablamos de hipotermia leve). Sin embargo, cuando el paciente deja de tiritar es que ha perdido la batalla, ya no puede generar más calor y, por tanto, no basta con abrigarlo: hay que suministrarle calor adicional (por eso hablamos de hipotermia moderada).

Creo que ya estamos listos para hablar del tratamiento:

1º) Hipotermia Leve: Quitar la ropa mojada, abrigar lo mejor posible, suministrar bebidas calientes y azucaradas (recordar que el azúcar es nuestro combustible).


2º) Hipotermia Moderada: Además de todo lo anterior, debemos suministrar calor adicional ¿Cómo? Con parches de calor instantáneo (o bolsas de agua caliente) en axilas, ingle y abdomen (las zonas de mayor transferencia de temperatura), con aire caliente dentro del saco, o con sueros calientes (45ºC) y oxigenoterapia calefactada. Hay otras técnicas aún más sofisticadas, que están definitivamente fuera de nuestro alcance (lavado peritoneal, circulación extracorpórea…).


3º) Hipotermia Grave: Aquí estamos hablando de una reanimación cardiopulmonar muy compleja y muy prolongada (puede durar horas), que no cabe en este artículo. Pero recordad siempre esto:

“Nadie está muerto hasta que está caliente y muerto”. Es difícil saber si un paciente en hipotermia profunda está muerto o no, salvo en los casos en que tórax y abdomen están ya rígidos. Se han dado casos de personas sacadas del agua o rescatadas en la montaña en parada cardíaca que han sobrevivido tras RCP de varias horas.


El que esté atento se habrá preguntado: ¿Cómo es que estamos hablando de repente de parada cardíaca? ¿Cómo hemos llegado a esto? He dejado el corazón para el final, porque merece una consideración aparte:

Por debajo de los 32ºC, la frecuencia cardiaca empieza a caer, y la estabilidad eléctrica también. Quiere decir que el corazón cada vez late más despacio y cada vez es mayor el riesgo de que se desencadene una arritmia de tipo fibrilación ventricular. Cualquier movimiento brusco puede provocar la fibrilación y, por tanto, la parada cardíaca. Por tanto, los pacientes en hipotermia moderada deben ser manejados con mucho cuidado, evitando sacudidas.

Para rematar el tema del frío, habría que hablar también de congelaciones y de la inmersión en agua fría (que es un caso muy particular de hipotermia), pero eso será, si acaso, otro día.


Es un placer añadir una presentación sobre este asunto:



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